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Helen Keller Escuela Mixta para el Desarrollo Integral del Invidente

Helen Keller

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Helen Keller nació en el pueblecito de Tuscumbia, en el estado de Alabama, el 27 de junio de 1880; a los 19 meses era una niña normal, le encantaban las flores, las aves, la naturaleza, pero a esa edad contrajo unas fiebres que le afectaron el cerebro y el estómago, estuvo muy grave, pero se alivio rápidamente. Su madre notó que la niña no cerraba los ojos al bañarla, la llevó al oculista y descubrieron que era ciega, después observó que no reaccionaba ante los ruidos fuertes, también era sorda, y sin duda, era muda y había olvidado las pocas palabras que ya antes balbuceaba.
Desde los primeros años de su vida, se rebeló contra este triple obstáculo para llegar a ser una de las personas más conocidas del mundo moderno; su vida constituye un motivo de inspiración, tanto para ciegos como para los que gozan del sentido de la vista.
En su visita al Japón, los niños de aldeas remotas la aclamaban; su nombre había recorrido todas las distancias aún antes de la época del radio y el cine. Le conmovían esas reacciones humanas, pero a ella no le gustaba ser considerada distinta a la humanidad, creía que los ciegos deben vivir y trabajar como los demás, con responsabilidad.
A la edad de diez años ya leía la escritura braile y se comunicaba con los demás con el alfabeto de los mudos. En 1890 supo de una muchacha noruega ciega y sordomuda que había aprendido a hablar. Inmediatamente deletreó en manos de Anne Sullivan, su institutriz, su deseo: "tengo que aprender a hablar"; la señorita Sullivan la llevó a la escuela para sordos Horace Mann, en Boston y sin pérdida de tiempo la directora Sara Fuller comenzó a trabajar con Helen haciendo ejercicios con la lengua y dientes, para que sintiera la posición de ambos y el movimiento del maxilar inferior y la laringe.
Helen rápidamente aprendió y emitió sonidos, primero fueron las vocales i, a, o y después ensayaron con palabras como mamá y papá. Poco tiempo después, Helen le decía a su institutriz con sonido hueco "ya no soy muda", esforzándose por meses y años. Colocando sus dedos para palpar las vibraciones de la garganta de Anne Sullivan, los movimientos de la lengua y expresión de su rostro cuando hablaba. Continuó con sus ejercicios y pudo llegar a decir discursos en público y sostener conversaciones, mejorando cada día su pronunciación. El dominio del habla de Helen mereció el calificativo de "La proeza individual más grande que registra la historia de la educación". Alcanzar gran destreza en "oír" por la vibración de los labios colocando el dedo medio sobre la nariz, el índice en los labios y el pulgar en la laringe de la persona que hablaba, Helen podía "escuchar" lo que decían los demás.
Por medio de los dedos pudo conocer la voz de Enrico Caruso; Fedor Chaliapin le cantó la "canción de los bateros del Volga"; Jascha Herfels tocó para ella piezas en violín, colocando a Helen sobre el instrumento musical.
Helen fue una joven fuerte y bien formada, de carácter dulce pero en ocasiones se veía perturbada por rabietas y sus modales se tornaban horribles. Años más tarde escribió: "sentía como si me sujetaran manos invisibles y hacia esfuerzos frenéticos para librarme", pero su fortaleza la ayudaba continuamente.
Anne Sullivan fue recomendada por el doctor Anagnos para institutriz de Hellen, quien llegó a ser su compañera inseparable durante 50 años; hija de emigrantes irlandeses, su infancia la vivió tristemente, su padre siempre estaba borracho y la golpeaba, pasó hambre y estaba descuidada, finalmente fue abandonada en un hospicio. Ingresó en la institución Perkins en 1880, ciega a causa del tracoma, recobró la vista después de varias operaciones, auque toda su vida sufrió de los ojos; y en sus últimos años volvió a perder la vista.
Al llegar la señorita Sullivan a la casa de los Keller le prestó una muñeca a la niña Hellen que le habían obsequiado en el Instituto Perkins, deletreándole en la palma de su manecita m-u-ñ-e-c-a, esto hizo atraer la atención de la niña y así fue como comenzó su primer esfuerzo por enseñarla; su relación fue bastante difícil, pues era una guerra de voluntades, hasta que Anne Sullivan venció.
Con el tiempo observó que la niña se expresaba de distintas formas. Un día la llevó al fregadero y extrajo agua con la bomba, al caer el líquido en el jarro y sobre la mano de la niña, Anne deletreó a-g-u-a, la niña en ese momento comprendió el significado del líquido fresco y despertó su espíritu, le dio alegría, esperanza y libertad. Con esto se dio cuenta que todo tenía nombre y quería conocerlo, de aquí en delante su educación adelantó sorprendentemente.
Durante el verano aprendió muchas palabras, modismos, clases de geografía y matemáticas (materia que le disgustaba), etc., fue de gran progreso mental para la niña.
Helen asistió a la escuela de Cambridge para su educación universitaria. En 1900 se matriculó en Radclifre, y en 1904 se graduó con honores en inglés. Se le hacían invitaciones para presentarse en público y a exposiciones para despertar el interés universal por la educación para mudos y ciegos. Con gran trabajo y esfuerzo regulaba el tono de voz, pero a pesar de todo, en 1913, dijo su primer discurso en público, posteriormente se presentó varias veces.
En 1914 emprendieron giras transcontinentales de conferencias, para las cuales se les unió Polly Thompson, joven activa de origen Escosés; en Hollywood filmaron la película Liberación; en New York participaron en un programa de variedades en el Teatro Palace donde Hellen Keller causó sensación; a Helen le encantó esta nueva actividad. Era conocida en todo el mundo, sus libros eran traducidos a muchos idiomas y adaptados al sistema braile. Sus obras importantes: "Historia de mi vida" (1903), "El mundo en que vivo" (1908), "Salir de la oscuridad" (1913), "Mis años posteriores" (1930), entre otras muchas. "El milagro de Anne Sullivan" (1959, adaptada al cine en 1962).
Le interesaba mejorar la situación de las personas privadas de la vista, así recaudó fondos para formar asociaciones para ciegos. Recibió títulos honoríficos y condecoraciones en diversos países.
Anne Sullivan enfermó y no podía acompañar a Hellen y en 1936 muere después de una larga operación; en ese mismo año le entregan a la pareja Keller-Sullivan la medalla Roosevelt.
Helen vivió sus últimos años en un pueblecito de New York en Connecticut, rodeada de libros que no dejaba de leer. En su casita tenía una linterna japonesa de piedra, símbolo del espíritu indomable de esta gran mujer, en 1968 se apagó; Hellen pasó a otro mundo, diciendo: "allí encontrare a mi amada maestra y me dedicaré dichosa a un servicio mucho más grande del que hasta ahora he conocido".
Escogimos a Helen Keller porque queríamos saber acerca de ella y nos inquietó al verla en un libro de texto. Opinamos que era una persona muy sensible, inteligente y simpática, su problema la llevó a ayudar al prójimo, no cualquiera lo hace.
Helen Keller alcanzó la edad de 88 años. Su fama mundial no le interesaba; sólo hizo uso de ella para ser útil, para servir a la humanidad, y sobre todo a sus hermanos de infortunio, a los ciegos y a los sordos.